LA
QUÍMICA DEL AMOR: ¿QUÉ SUCEDE EN NUESTRO CEREBRO CUANDO NOS ENAMORAMOS?
El enamoramiento tiene bases biológicas, está
incrustado en el material genético. El ser humano está programado por los genes
para amar, a través de la química cerebral.
Aunque la cultura marca diferencias en la forma de manifestarlo, en ese
estallido de reacciones emocionales hay descargas neuronales y
hormonales, además de otras sustancias, que hacen a una pasión
amorosa descontrolar las vidas de los enamorados.
Se
envía feromonas, sustancias que secretamos en axilas y
entrepiernas, responsables de ese olor característico que, de manera romántica,
se denomina aroma. "Este proceso
originalmente fue conocido como el sexto sentido
en las mujeres; sin embargo, ahora se sabe que se basa en lo que los científicos
llaman 'la fórmula de Cupido'
Esas sustancias son detectadas
por una zona en la nariz denominada órgano vomeronasal.
En esta etapa, de inmediato se dispara una
señal eléctrica al cerebro, que llega directamente al tálamo,
núcleo que participa en dos grandes grupos de sensaciones: discriminativas y
afectivas. A partir de ahí, empieza el metabolismo bioquímico y el cerebro libera neurotransmisores, como
feniletilamina, 'directora de orquesta' de sustancias liberadas en cascada que
comparten el impulso genético de la reproducción. Una vez que ella inunda el
cerebro, aparecen la dopamina, norepinefrina, serotonina y la oxitocin.
La
dopamina se encarga de generar un estado de felicidad; la norepinefrina es responsable de
la sensación de 'mariposas en el estómago' y la dilatación de pupilas; la serotonina produce exaltación
y euforia, en tanto que la oxitocina
se relaciona con los patrones sexuales, la conducta maternal y paternal.
Caducidad
del amor
La pasión en la pareja no es
eterna: dura entre cuatro y siete años.
La atracción bioquímica se agota, el organismo resiste las sustancias que
produce el cerebro durante el enamoramiento, para entrar a una segunda fase en
la relación: la del apego.
"Es aquí donde podríamos pasar de un amor netamente biológico a otro que
es mucho más fuerte, el intelectual,
en el que queremos para siempre. Todos deseamos que nos amen eternamente, y aunque
el factor biológico es más fuerte, podríamos permanecer junto a una persona con
la que no hay enamoramiento bioquímico, si se tiene la capacidad intelectual y
la voluntad para ello."
La pasión en la pareja no es eterna: dura entre cuatro y siete años. La atracción bioquímica se agota, el organismo resiste las sustancias que produce el cerebro durante el enamoramiento, para entrar a una segunda fase en la relación: la del apego. "Es aquí donde podríamos pasar de un amor netamente biológico a otro que es mucho más fuerte, el intelectual, en el que queremos para siempre. Todos deseamos que nos amen eternamente, y aunque el factor biológico es más fuerte, podríamos permanecer junto a una persona con la que no hay enamoramiento bioquímico, si se tiene la capacidad intelectual y la voluntad para ello."